Desde niños se nos cría con la idea de una fantasía. Una idealización de los sueños de cada quien. Y exactamente por ser niños se nos facilita soñar. Soñar con ser médico, ser astronauta, piloto, policía, bombero, princesa, caballero...
La imaginación volaba en el tiempo en el que aun soñabamos a color. En el que con solo cerrar los ojos encontrabamos un mundo con el que ni el más refinado de los autores romanticistas podría competir.
Y tenemos que celebrar cuando algunos aun logramos retener parte de esa genialidad infantil. Cuando la fantasía corre por nuestras venas tan rápidamente como la adrenalina, cuando resulta imposible no soñar en lo imposible; entonces hay que celebrar esa capacidad.
Pero hasta qué punto celebrarlo es justo lo que intento analizar.
Cierro los ojos y miro otro mundo. (Sientanse libres de saltar esta pequeña narrativa si les aburre. No viene al caso del tema.)
Un caballero dorado, con una espada de fuego en su mano y el escudo estandarte de su gente en la otra mano se bate a duelo con una figura sombría más rápida que la vista, más letal que la muerte. Empuña una hoja curva en cada mano.
-"Aceptalo Arwald. No puedes ganar. Es imposible vencer a tu propa sombra." - Susurraba la primera, justo luego de evitar un poderoso golpe de la espada de su oponente; listo para contraatacar con un corte transversal usando sus dos armas.
-"Dae, deberías comprenderlo." Replicaba el caballero mientras recibía de lleno el poderoso golpe de ambas armas en su escudo sin esfuerzo alguno. - "Eres la clara representación del deseo indetenible. No sabes acaso que todo deseo y todo logro inicia desde la esperanza del triunfo? Y olvidas algo"
Con un rápido movimiento el caballero soltó su escudo, y de su brazo se desplomaba una cadena unida al guantalete de su armadura. Mientras la cadena cobraba vida propia, la armadura del caballero alzaba en llamas. -"Yo tambien soy tu sombra."
Fantasía épica, de caballeros, magos y dragones. O fantasía de ciencia ficción, con galaxias, naves espaciales y planetas distantes. Incluso fantasía de terror. Todas tienen algo en común. Son un mundo de escape a este en el cual vivimos. Un escape fantástico, viviendo lo imposible en un mundo que nos atormenta con lo posible.
Somos dueños de esos mundos, somos maestros, esclavos, creadores y destructores dentro de nuestra fantasía.
Los juegos de rol son exactamente eso. Un lugar donde podemos ser quien deseemos ser. Donde podemos crear al personaje que comparte la mitad de su ser contigo, y la otra mitad es el total opuesto. El héroe, el villano, el galán o el antipático.
La fantasía es el sueño de lo imposible dentro de lo incomprensible para lograr un final inigualable.
Pero, si se nos diera la oportunidad... Si el multiverso entero decidiera darnos la oportunidad de volver lo imposible posible?
No sé lo que harían ustedes, mis estimados lectores; pero yo definitivamente no aceptaría tal trato. La belleza de lo fantástico reside en lo imposible. En creer contra creencia alguna. Es saber que existe la magia aun cuando es imposible que así sea. Fantasía es tener fé en los sueños imposibles.
No me malinterpreten mis tres lectores. No digo que no se deban buscar alcanzar el sueño. Digo que no se debe dejar de soñar en lo imposible solo porque es imposible. Y quizá, si tenemos suerte... Algún día el multiverso querrá probar que nos equivocamos y hacer lo imposible más que posible. Entonces será momento de imaginar otra fantasía, será momento de buscar otro sueño imposible y sonreir.
Y no Bahamut. No agregaré la imagen de "Imagination" de Bob Esponja.